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¿Cómo cuido mi alfombra?

Cuidado de una alfombra anudada a mano

Así tu alfombra seguirá bonita durante mucho tiempo

El cuidado de una alfombra anudada a mano es decisivo para conservar su belleza y su durabilidad. Las alfombras, en especial las antiguas y viejas alfombras orientales, son valiosas obras de arte que piden el cuidado adecuado. Cuidarlas no es solo una tarea necesaria, sino también una forma de conservar el diseño y la textura de tu alfombra.

1. Cuidado - Aspirar y eliminar el polvo

Aspirar tu alfombra con regularidad y cuidarla en general es una de las tareas más importantes. Procura no usar un aspirador de golpeo con cepillos de alambre duro, ya que podrían dañar la lana o la seda del pelo. Un aspirador suave y sin cepillos es lo ideal para su cuidado. Es decisivo retirar el polvo con frecuencia, porque con el tiempo ataca las fibras y desgasta la alfombra. Ayuda mucho dar la vuelta a la alfombra cada cierto tiempo para eliminar también el polvo del reverso.

2. Eliminación de manchas: actúa de inmediato

Si aparece una mancha en tu alfombra, actuar deprisa es decisivo. Las manchas de vino tinto o café se pueden lavar con agua templada. Eliminar manchas significa no recurrir nunca a productos de limpieza agresivos, porque pueden dañar la alfombra de forma permanente. En su lugar puedes usar una solución suave de jabón de hiel, que ayuda a quitar las manchas con delicadeza pero con eficacia.

3. Cuidado - Secar y ventilar la alfombra

Después de una limpieza a fondo o de un tratamiento de manchas tu alfombra no debe quedarse sobre el suelo. La humedad tiene que poder evaporarse para evitar que se forme moho. Colócala sobre una superficie elevada o levántala con ayuda de algunos objetos, de modo que el aire circule con libertad. Cuidarla significa también darle espacio suficiente para secarse, sin dejarla en un entorno húmedo.

4. Cuidado preventivo y almacenamiento

Para mantener tu alfombra en buen estado conviene revisarla con regularidad en busca de polillas y evitar tanto las polillas como la humedad. Cuidarla significa también no guardarla en un sótano húmedo ni en un desván oscuro. El almacenamiento y el cuidado deben estar igualmente en primer plano. Un almacenamiento correcto garantiza que tu alfombra no sufra daños por moho o polillas.

5. Protección frente a la radiación UV

 

La luz del sol puede decolorar los tonos de tu alfombra. El cuidado incluye también protegerla del sol directo. Un filtro UV en las ventanas o cambiar la alfombra de sitio de vez en cuando protege los colores naturales y evita que pierdan intensidad. Si no tienes claro cómo cuidar bien tu alfombra, siempre puedes recurrir a un profesional.