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Malayer | 165 x 112 cm | Nr. 20572

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Alfombra Malayer geométrica, rojo claro con cenefa

Origen
Persia
Medidas 165 cm x 112 cm (= 1.85 m²)
Fabricación anudada a mano
Material Pelo: lana (hilada a mano, tintes naturales)
Trama: lana
Urdimbre: algodón
Nudos por m²2 120.000
Altura del pelo 7 mm
Año de fabricación 1910
Color Rojo claro, azul oscuro
Edición Pieza única

Origen

Malayer es la segunda ciudad más grande de la provincia de Hamadán, en el oeste de Irán, y es conocida por sus talleres de anudado de alfombras. Malayer se encuentra entre Hamadán y Jorramabad, a 380 km al suroeste de Teherán. La ciudad actual de Malayer se fundó en 1808 con el nombre de Daulatabad, para poner bajo el control del Estado persa la agitada región de los montes Zagros.

Motivo

El borde de la alfombra está adornado con un marco (cenefa). La cenefa crea un contraste magnífico con el centro.

La composición abstracta y geométrica define la elegancia sobria de esta alfombra Malayer. El motivo realza la decoración de la estancia y no resta protagonismo a los muebles, a los complementos ni a los elementos arquitectónicos. Crea un ambiente agradable sin dominar el estilo de la habitación.

La superficie de esta alfombra Malayer tiene un aspecto jaspeado. Los cambios de tono y los matices claros y oscuros del hilo del pelo recorren la alfombra en sentido transversal a su longitud, hacen que los colores brillen y la vuelven poco sensible a la suciedad. Gracias a estos saltos de color, llamados abrash, la alfombra resulta más viva. El jaspeado surge porque la lana de este Malayer se hiló a mano. Al teñirla, los tintes naturales se fijan de forma desigual.

El fondo de esta alfombra Malayer es beige. En la impresión de conjunto dominan además el rojo claro y el azul oscuro. El borde se presenta en beige y rojo claro.

Estado

Esta alfombra Malayer tiene su propia historia. Fue anudada a mano hacia 1910. Se ha limpiado a fondo y se encuentra en buen estado, aunque solo está restaurada en parte. El pelo ha perdido algo de altura en algunas zonas. Además, los cantos y los flecos agradecerían una reparación puntual. A ello se suma que en ambos lados faltan partes de la cenefa. No hemos restaurado del todo esta alfombra Malayer porque nos parece que, tal y como está, tiene un efecto muy especial. Si lo prefieres, seguimos restaurándola con mucho gusto para ti. Podemos devolver a casi cualquier alfombra un estado prácticamente perfecto.

Material

La técnica con la que se elaboraron los materiales del pelo de esta alfombra Malayer tiene más de 200 años. La lana se tiñó con colores naturales y se hiló a mano. Teñir con tintes naturales o vegetales es más complicado, más caro y más lento que teñir con colorantes químicos. Para un rojo luminoso, por ejemplo, hace falta alrededor de un kilo de raíz de rubia molida por cada kilo de lana. Y para un amarillo intenso, que no quede deslavado, se necesitan incluso dos kilos de gualda por cada kilo de lana. Hilar la lana también exige mucho tiempo y trabajo. Además, cada vez son menos las personas que dominan el hilado a mano.

Pero el esfuerzo merece la pena: gracias al teñido con colores naturales, la lana de alta calidad conserva su contenido graso natural. Teñida con tintes naturales e hilada a mano, la lana da lugar a motivos fascinantes y tornasolados. El encanto de la lana hilada a mano, con sus ligeras irregularidades y sus tonos naturales, despliega su contraste tanto en interiores modernos como en estancias de decoración más tradicional o de estilo rústico. Los hilos de trama de esta alfombra Malayer son de lana. Para los hilos de urdimbre se ha utilizado algodón.