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Ghasghai antiguo | 208 x 163 cm | Nr. Z-2454

Precio de oferta1.490,00 €
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Ghasghai antiguo, rojo óxido con cenefa y medallón

Origen

Persia
Medidas 208 cm x 163 cm (= 3,39 m²)
Fabricación anudada a mano
Material Pelo: lana (hilada a mano, tintes naturales)

Trama y urdimbre: lana
Nudos por m²2 160.000
Altura del pelo 5 mm
Año de fabricación 1920
Color Rojo óxido
Edición Pieza única

 

Origen

Los Ghashghai son el gran pueblo nómada persa y se asientan desde hace siglos en el sur de Irán, en la provincia de Fars. Lo forman siete tribus en total. La tribu más importante de los Ghashghai —al menos para la producción de alfombras— son los Kashghuli (también Kaschguli, Kashguli, Qashguli). Las alfombras viejas y antiguas de los Ghashghai son hoy objetos de coleccionista muy codiciados. Las alfombras Ghasghai son conocidas como el rey de las alfombras nómadas persas.

A buena parte de las alfombras Ghashgai las adorna el llamado motivo geométrico Heibathlou: un campo central romboidal con un medallón más bien sobrio que se repite en las esquinas. El campo interior está lleno de una cantidad inusual de ornamentos. Los motivos van de estrellas, leones y camellos a árboles y flores, hasta llegar a los símbolos boteh o paisley. Unas veces se representan de forma estilizada y otras, fieles a la naturaleza. Los motivos que se repiten con frecuencia nunca son del todo iguales. Se diferencian notablemente en su combinación de colores. Rara vez la disposición de los símbolos es simétrica. La simetría longitudinal se pasa por alto a menudo. También los distintos elementos de las cenefas se alternan en colores diferentes. Son típicas las pequeñas hileras de casillas en los remates de las alfombras. Esta variedad en el motivo se debe a que entre los Ghashgai no había plantillas de anudado: todas las alfombras se anudaban de memoria y se rellenaban con motivos interesantes.

Hoy en día, la mayoría de los Ghashghai son sedentarios. Precisamente porque ahora viven en su mayoría asentados, los Ghashghai pueden anudar también alfombras de gran formato. Los pocos clanes que siguen viviendo como nómadas suben dos veces al año a los pastos de verano de los montes Zagros. En otoño regresan al valle, a los cuarteles de invierno de clima más suave. Los Ghashghai tienen fama de ser especialmente orgullosos, trabajadores y honorables. Aunque hoy se muestren menos indómitos y guerreros, siguen teniendo una influencia nada desdeñable en la política interior iraní. Este Ghasghai antiguo tiene unos 100 años y es una auténtica pieza de coleccionista.

 

Motivo

El borde decorado (la cenefa) crea un contraste excelente con el centro y resuelve la transición en el extremo de la alfombra.

En medio del campo central de esta alfombra Ghasghai se encuentra el centro simétrico, al que también se llama medallón. El diseño del campo se subordina al medallón, de modo que da la impresión de que este flota sobre el campo.

El fondo de este Ghasghai es rojo óxido. El borde se mantiene en rojo óxido. El centro es azul oscuro.

 

Estado

Este Ghasghai ya tuvo admiradores antes que tú. Fue anudado a mano hacia 1920. Se ha limpiado a fondo y está en buen estado. El pelo se ha ido afinando de forma uniforme con los años.

Material

La técnica con la que se elaboraron los materiales del pelo de esta alfombra Ghasghai tiene más de 200 años. La lana se tiñó con colorantes naturales y se hiló a mano. Teñir con colorantes naturales o vegetales es más complicado, más caro y más lento que teñir con tintes químicos. Para un rojo luminoso, por ejemplo, hace falta alrededor de un kilo de raíz de rubia molida por cada kilo de lana. Para un amarillo intenso, que no quede pálido, se necesitan incluso dos kilos del colorante gualda por cada kilo de lana. También el hilado de la lana exige mucho tiempo y trabajo. Además, cada vez son menos las personas que dominan el hilado a mano.

Pero el esfuerzo merece la pena: al teñirse con colores naturales, la lana de alta calidad conserva su contenido graso natural. La lana teñida con tintes naturales e hilada a mano genera motivos fascinantes y tornasolados. El encanto de la lana hilada a mano, con sus ligeras irregularidades y sus tonos naturales, se despliega como contraste en interiores modernos, pero también en estancias decoradas de forma más tradicional o al estilo rústico. La base (hilos de trama y urdimbre) de esta alfombra Ghasghai es de lana virgen.